El diálogo
Diálogo entre dos niñas pequeñas:
D-¿Mañana por la tarde puedes salir un rato para jugar?
E-¿A que hora?
D-¿Puedes salir a las cinco de la tarde?
E-No puedo porque tengo deporte, ¿y tú puedes salir a las seis y media de la noche?
D-No puedo porque a esa hora tengo que hacer los deberes ¿y el martes a qué hora puedes Salir tú?
E-El martes no puedo a ninguna hora porque tengo que ir a deporte, luego a ingles y después tengo que hacer los deberes ¿y el miércoles puedes salir?D-Tampoco puedo el miércoles porque tengo que ir a música, después a natación y luego tengo que hacer los deberes ¿y tú puedes el jueves?
E-Yo no puedo salir hasta las cuatro de la tarde ¿tú puedes a esa hora?
D-¡Vale! Pues entonces quedamos para el jueves a las cuatro de la tarde.
La narración:
JUGANDO AL MOLINO:
La otra mañana fui al parque con mi tío. A su lado se sentaron dos señoras muy gordas, con una niña y un chico.
La niña se puso a saltar a la comba mirándome; de tanto mirarme, siempre se equivocaba y no podía llegar a aquello de "cuartana, color de manzana...". Una vez dijo muy bajito:
-¿Quieres jugar conmigo?
Y yo lo oí y dije:
-Sí, sí. Jugaremos al molino.
Cogidas las manos, empezamos a dar vueltas... "El molino, lleno de agua, y la rueda, anda que anda, anda que anda...".
Hasta que se me fue la cabeza y me tuve que sentar en el suelo, ¡con una angustia en el estómago!...
La niña se puso a saltar a la comba mirándome; de tanto mirarme, siempre se equivocaba y no podía llegar a aquello de "cuartana, color de manzana...". Una vez dijo muy bajito:
-¿Quieres jugar conmigo?
Y yo lo oí y dije:
-Sí, sí. Jugaremos al molino.
Cogidas las manos, empezamos a dar vueltas... "El molino, lleno de agua, y la rueda, anda que anda, anda que anda...".
Hasta que se me fue la cabeza y me tuve que sentar en el suelo, ¡con una angustia en el estómago!...
La descripción:
La rondalla:

